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El FMI avisa de que el 40% de la inversión internacional de las multinacionales solo busca la elusión fiscal (www.eldiario.es)

La inversión extranjera directa mueve 40 billones de dólares en el mundo, de los que 15 billones son inversiones de multinacionales en sociedades instrumentales o «vacías» (radicadas en otro país para pagar menos impuestos), según el FMI.

El Fondo Monetario Internacional publica estos datos en el informe «El ascenso de las inversiones fantasma: las sociedades instrumentales socavan la recaudación de impuestos en mercados avanzados, emergentes y en desarrollo.»

Luxemburgo y Holanda –países que reciben la mitad de la inversión extranjera directa «fantasma»– están entre los preferidos por las empresas españolas del Ibex 35 para establecer filiales

Marina Estévez Torreblanca, 20 /09/2019.

Cada día, en los periódicos, aparecen noticias sobre inversiones y operaciones de compañías multinacionales en países como Luxemburgo, Suiza, Holanda o Irlanda y, a través de ellos (en el caso de Holanda), en algunas de sus excolonias (directamente tachadas como paraísos fiscales). Esta misma semana se recogía en los medios la resistencia de la tecnológica Apple a pagar los 13.000 millones de euros que Bruselas considera que adeuda por las ventajas fiscales de las que lleva décadas disfrutando en Dublín, donde mantiene su sede principal europea. También han sido noticia los acuerdos de la familia Berlusconi con una empresa de inversión con sede en Luxemburgo, Peninsula Holding S.A.R.L., para evitar que se torpedee la fusión entre Mediaset España y Mediaset Italia: operación que tiene entre sus objetivos llevarse la sede a Holanda (aunque han asegurado que seguirán sometidos a la fiscalidad italiana).

La ingeniería fiscal de las compañías –para mover el dinero entre países– tiene como objetivo la elusión o rebaja del pago de impuestos, a través de los mecanismos que les ofrece la globalización financiera y de la economía. El último organismo que ha analizado este fenómeno –y le ha puesto cifras– es el Fondo Monetario Internacional (FMI), a través de un estudio de sus economistas Jannick Damgaard, Thomas Elkjaer y Niels Johannensen.

Según un informe titulado «El ascenso de las inversiones fantasma: las sociedades instrumentales socavan la recaudación de impuestos en mercados avanzados, emergentes y en desarrollo», y publicado este mes, en el año 2017 se movieron en el mundo 40 billones de dólares (36,2 billones de euros) en inversión extranjera directa. De ellos, el 40% (15 billones, equivalentes a la suma del PIB anual de China y Alemania) son «inversiones fantasma». Es así como se denominan las operaciones que hacen las multinacionales entre sus filiales para eludir el pago de tributos.

El porcentaje total de «inversión fantasma» ha pasado del 30% al 40% en menos de una década, como se ha podido constatar en las conclusiones elaboradas por los susodichos autores.

De los 15 billones de dólares (13,582 billones de euros) de inversión, a través de «cascarones» sin actividad –las llamadas empresas instrumentales o sociedades fantasma– el 85% se concentró en 10 economías consideras como «nichos» o como paraísos fiscales: Luxemburgo, Holanda, Hong Kong, las Islas Vírgenes Británicas, las Bermudas, Singapur, las Islas Caimán, Irlanda y Mauricio. En los dos primeros países se concentró la mitad del movimiento de dinero.

Durante 2017, lo que el FMI considera inversión extranjera «fantasma» ascendió a 3,809 billones de dólares (3,449 billones de euros) en Luxemburgo. En segundo lugar se situó Holanda, con 3,317 billones de dólares (3,003 billones de euros), al tiempo que la cifra en Irlanda fue de 545.000 millones de dólares (493.494 millones de euros). Todos estos países –situados en la Unión Europea– son tachados por los economistas del FMI como «paraísos fiscales», si bien la propia UE los excluye de su «lista negra» (que tan solo contempla países fuera del club comunitario).

Un informe del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa del año 2017 distingue entre «paraísos» y «nichos fiscales». Estos últimos son los que (bajo determinadas condiciones) permiten una tributación extremadamente baja, aunque el régimen fiscal habitual sea normal. Estas condiciones o excepciones, «con frecuencia, están diseñadas deliberadamente para ciertos tipos de actividades corporativas que pueden ser empleadas por multinacionales (para reducir considerablemente su carga impositiva total)».

Ejemplos de estos nichos fiscales pueden ser Irlanda o Luxemburgo. Las empresas que cotizan en el Ibex 35 tienen como favoritos para sus filiales a Holanda, Suiza, Luxemburgo e Irlanda, como se observa en el siguiente esquema del Observatorio RSC. Según sus cálculos, las empresas del Ibex tienen casi mil sociedades entre nichos y paraísos fiscales.

«Algunas multinacionales utilizan agujeros en la ley irlandesa, utilizando innovadoras técnicas de ingeniería fiscal (con nombres creativos como ‘doble café irlandés con sándwich holandés’), que implica transferencia de beneficios entre filiales en Irlanda y Holanda hacia paraísos fiscales en el Caribe (como destino más habitual)», explica el informe del FMI. En España uno de los primeros condenados por aplicar estos esquemas fue Andrés Guillamot, el entonces socio del dirigente de Vox Iván Espinosa de los Monteros.

«Hoy en día una multinacional puede usar ingeniería financiera para transferir grandes sumas de dinero por todo el mundo, trasladar activos intangibles muy rentables o vender servicios digitales desde paraísos fiscales, sin tener una presencia física» —aseguran los economistas del FMI, que recuerdan que estas estrategias pueden ser beneficiosas para países como Irlanda (donde la recaudación por sociedades se ha elevado a pesar de las rebajas impositivas) pero «erosiona» las bases imponibles en el resto de los países.

Cuándo es delito y cuándo no

La línea que separa la posibilidad o no de entrar en conflicto con Hacienda (para empresas radicadas en España) la marca, básicamente, que se pueda demostrar que la filial en otro país –a través de la que se tributa– tiene actividad real y que se cumplen los principios de precios de transferencia; es decir, asegurar que el valor que se atribuye a un activo que se va a transmitir entre empresas de un mismo grupo es real, no ficticio, o sea, sin contemplar el fin de trasladar de manera artificial beneficios o pérdidas de unas sociedades a otras.

Como explicaba en una entrevista con eldiario.es el inspector de Hacienda José María Peláez –uno de los expertos que compareció ante el Parlamento Europeo en la comisión de investigación sobre los Papeles de Panamá–, «situar dinero en lo que se conoce como paraísos fiscales no incumple ninguna norma. Lo que la incumple es utilizar esos territorios para ocultar la identidad del verdadero titular de esa cuenta corriente, esos inmuebles o bienes, con ánimo o bien de defraudar o de blanquear dinero».

Muchos de los protagonistas de este tipo de maniobras y otras similares –siempre con ánimo de eludir el pago de impuestos– se han ido desvelando en investigaciones periodísticas, como la citada de los Papeles de Panamá, los Papeles de Castellana y los Papeles del Paraíso, y abarcan un espectro tan diverso como Apple, Nike, Uber, el ex ministro de Industria José Manuel Soria, Shakira o la familia del rey.