NUEVA ERA:
‘CURSO INTENSIVO DE VERANO’ (Escuela de Risoterapia, Folgoso de la Ribera):
RUEDA MEDICINAL PARA LA NUEVA HUMANIDAD EN FOLGOSO DE LA RIBERA, (LEÓN) ESPAÑA.
TRABAJAREMOS CON EL PÉNDULO UNIVERSAL PARA ARMONIZARNOS CON LOS
CAMBIOS.
CON LA RUEDA MEDICINAL PARA CENTRARNOS EN EL PODER DE NUESTRA MADRE TIERRA.
ORÁCULO DE LAS DIOSAS PARA DEJAR EL YO POR EL NOSOTROS Y NOSOTRAS.
MEDITACIÓN PARA HACER SITIO A LO NUEVO.
SÁBADO 19 y DOMINGO 20 de ENERO.
SOLICITA TU PLAZA PARA PARTICIPAR. BIENVENIDOS.
GUÍAS:
DANIEL SICILIA Y MARI CRUZ GARCÍA.
También os enviamos un nuevo programa de radio (para disfrutar en la web referida “in fine”) y recordad que en la web www.maricruzgarcia.com en audios, podéis volver a
escuchar tus programas preferidos.
Gracias a todas las personas que hacéis posible estos encuentros de conciencia, paz y armonía.
Gracias por dejar el recado en el buzón de voz, en caso de ser necesario.
Organizadores:
Mari Cruz García y Daniel Sicilia.
Por todas nuestras relaciones.
Para las reservas y más información personalizada puedes llamar a mi móvil: 615 963 335.
Que nuestros actos contribuyan a la paz y la unidad, con el poder del grupo y su intención.
risoterapia@maricruzgarcia.com
PREDICCIÓN PARA LA ECONOMÍA DE ESPAÑA EN EL AÑO 2013:
El futuro de la economía española no promete demasiados claros en el próximo año que comenzaremos.
La Comisión Europea (CE), organismo encargado de realizar los distintos balances sobre la economía de los países miembros de la Unión Europea, prevé que se producirán en los próximos doce meses una gran caída del PIB en España, en concreto del -1.4%.
El paro y con ello la tasa de desempleo también continuarán aumentando sus cifras a lo largo de todo el año 2013. La recesión parece no dejar de aumentar, y la deuda pública nos mostrará unas cifras aún más elevadas.
Las medidas llevadas a cabo por el gobierno del país durante el último trimestre del 2012 no parecen causar efecto, y el proyecto de austeridad decretado por las autoridades no augura resultados optimistas.
Esto, sumado a la subida de los impuestos no provocará durante el 2013 otra cosa que revueltas sociales que conllevarán al país a inestabilidades de todo tipo.
Aumentará el malestar entre la población así como la inseguridad y la delincuencia en sus ciudades.
Europa enviará durante el próximo año ayudas económicas aún más elevadas para este país mediterráneo, sin embargo, aunque puede que sí que logren estabilizar su economía hacia finales de año, no se conseguirá que crezca ni genere riqueza.
La banca continuará en 2013 tan desbordada como este año pasado. Sin embargo, contarán con mucha más presión social y el gobierno no podrá otorgarle apenas ayudas económicas. La prima de riesgo no crecerá, se mantendrá estable a lo largo de la mayoría del año, y se comenzará a observar una ligera caída hacia el último trimestre de este 2013.
Los impagos de hipoteca también se acentuarán; sin embargo, algunas entidades intentarán desarrollar, sobre todo a principios de año, un plan intensivo para evitar un desahucio masivo de aquel sector de lo población que tiene menos recursos o que acaba de caer el paro perdiendo su puesto laboral. Al principio será una propuesta un tanto caótica, pero con el paso de los meses conseguirá desarrollarse de forma más ordenada.
La mejor opción económica será sin duda la que nos puede ofrecer nuestro propio proyecto emprendedor o pequeño negocio. Ya que el cliente perderá la confianza hacia las grandes empresas y preferirá un trato personalizado y de confianza.
Ocurrirá lo mismo con los inversores, los cuales se mostrarán reacios a hacer nuevas inversiones monetarias en España temerosos a cometen un gran error en la bolsa y obtener pérdidas.
En definitiva, este próximo 2013 será un año duro para toda Europa en general, y España será uno de los países que se verá afectado en mayor medida. Sin embargo, el espíritu de cambio de su población y el ímpetu por salir adelante conseguirá que a finales de año, cuando ya casi hasta los más insistentes parecían rendidos, se de lugar un gran logro que ofrecerá una impensable bocanada de aire fresco a la economía de la
nación.
NOTA: Existe un anuncio catastrófico de siniestro natural de parte de un vidente brasileño, cuyo índice de aciertos- según sus seguidores- es notable. Consiste este mal augurio en la creencia en que el sistema vulcanológico denominado “Cumbre Vieja”, de la isla canaria de La Palma entraría en erupción en el transcurso del mes de noviembre de 2013. Las consecuencias, a modo de tsunami, se harían patentes en la costa norte-noreste de Brasil.
LA VERDAD REVELADA:
Iniciamos aquí el relato de una serie de revelaciones, procedentes de otros seres superiores o de otra dimensión, que manifiestan enigmática y herméticamente ciertos mensajes que desean transmitir a la humanidad.
Estos fenómenos extraños son recurrentes, en la literarura esotérica y más espiritualista, a medida que se van acercando un conjunto de sucesos nada favorables para la humanidad. Interpretamos esta situación como simplemente un esfuerzo de entes o “potencias” que gobiernan el Universo, a modo de aviso y exigencia de un cambio de actitud.
Por otra parte, pensamos que todo lo abajo referido es anómalo y admitimos plenamente que no lo sabemos interpretar. Es más, nos contamos entre el grupo de escépticos que no dan prácticamente credibilidad a ninguna creencia o dogma, es decir, a todo lo que rechace el raciocinio y el entendimiento naturales y lógicos.
También somos conscientes de que a la mayoría de la población lo transcrito no le interesa, o sencillamente lo tomarán a modo de una muestra de videncia, premonición, fantasía alucinatoria o como exponente de los múltiples engaños de los “falsos profetas” o de aprovechados. Nada más lejos de nuestra
intencionalidad.
En expresión cristiana, efectuando un paralelismo con sentencias religiosas, únicamente nos cabe concluir con la máxima (al objeto de despertar conciencias): “El que tenga vista para ver, que mire y observe”. O quizá, ante tantos augurios catastróficos y apocalípticos, que se refugie en lo único seguro y manipulable de la realidad física o material comprobable.
1ª REVELACIÓN: 1984, en edad infantil, en algún lugar de Francia.
“En una mañana resplandeciente y radiante de esta primavera (en el florido mes de mayo),
me sorprendió súbitamente justo cuando desperté. Yacía en actitud amable una silueta luminosa junto a mi cama, por lo que me froté los ojos para poder aclarar e identificar lo que observaba. Aprecié nítidamente que seguía ahí próximo. Intenté desperezar y prevenir a mi hermano Manuel- el onceavo de los nacidos en mi familia-, debido a que dormíamos en una misma cama y… “con morriña” y con gesto molesto se dio la vuelta, enterrando prácticamente su cara en la mullida almohada. Yo, atónito, continuaba mirando ensimismado cómo este aura tan presente se iba desvaneciendo poco a poco, hasta transformarse plácidamente adoptando la forma de círculo.
Y, cuando por fin casi se difumina, al fondo de la habitación pude observar un rostro perceptible: era del género masculino y con apariencia de anciano barbilampiño. Me levanté y procedí rápidamente. Me dirigí hacia el punto exacto donde dejé de ver la luz y el halo de la silueta ya descrita y… no había nada palpable (solo la puerta de la habitación).
Bajé la vista al suelo mecánicamente y sonreí, preguntándome qué era esto tan ilusorio y auténtico acaecido.
Durante el día no paraba de pensar en ello ya que la impresión recibida era imborrable. Lo recuerdo aun como si fuera hoy en todos sus detalles: fue mágico, gratificante y amoroso. Durante el resto y a través de los años en los que viví en Francia, cada año me venía nuevamente la actualización de la remomeración de este momento. Y la cita se convertía en inexcusable, por la razón comprensible de que en esta época del año nace y se detecta insensible y con rotundidad una planta llamada “mouguet”: su olor me será para y por siempre incomparable y especial, y con ello retornaría inmediatamente la sensación de este maravilloso encuentro con la mayor intensidad posible”.
N.
2ª revelación: 1990, plena adolescencia, Francia (localidad de Tomblain).
Se trata de un sueño casi real y verosímil. Era un día aproximadamente como todos e instalado en la monotonía y atonía. Cuando me disponía a irme a la cama a descansar, me recosté un instante sobre ella y cerré los ojos. Fue a partir de entonces que me sentí súbitamente muy ligero e ingrávido. Abrí los ojos de repente y tuve una sensación como de caerme hacia un espacio desconocido, a pesar de que no me había movido de donde me hallaba permaneciendo “anclado”. Al entornar y empequeñecer los ojos de nuevo, esperaba que algo extraño ocurriera y… nada de nada. Estaba impaciente y entré en desazón al no conseguirlo, por lo que decidí relajarme y comencé a respirar despacio y cada vez con un ritmo mas pausado e imperceptible. Tras ello
me dejé llevar: me semejaba que no pesaba apenas, tal como una pluma.
Miré hacia atrás por si me veía materialmente, pero solo estaba sumergido en el seno de la total oscuridad- tal vez la lógica en una habitación, dadas las circunstancias-, cuando noté la fuerza irresistible de un ser espiritual: me tiraba y conducía por la mano y, al mismo instante de observarlo, simplemente distinguí que su figura se asimilaba a la de una señora de aspecto gentil e incomparable (ligeramente rellenita y lozana respecto a su edad, entre los treinta y cuarentata años). Y, al igual que en un cuadro naturista, se situaba en el marco de un paisaje paradisíaco
cubierto por un cielo azul. Me sonrió con dulzura y ternura y me indicó con un gesto de mímica de cabeza que fuera con ella y la acompañara. Lo raro y excepcional es que yo no temía ni desconfiaba de la “intrusa”, pues me encontraba bien, reconfortado y seguro. Me afiancé todavía en mayor medida, asiéndome a su mano (que era suave, sedosa y proporcionaba un calor extraño y hogareño). Me trasladó sobrevolando el firmamento como un ángel, resultando que durante tal viaje bajo nosotros se atisbaban conjuntos de árboles de todas formas, cualidades, morfología y colores; el cielo estaba invadido de un tono azul claro, diáfano y límpido aunque no existiera la luminosidad del sol. También notaba y percibía plenamente como mi pelo y el suyo
se movían a modo de ondas, reflejando de tal guisa una imagen pictórica de encontrarnos ambos sumergidos en el agua. Después de este traslado o teletransportación- que me impresionó por creer de muy larga distancia- me depositó con sumo cuidado en el centro de un bosque. Ahí se apreciaba lo que se diría un parque habitual.
Me encaminé en dirección a unos “presuntos” niños, que mostraban una vestimenta de la que no se podía comprobar ni la forma ni la consistencia. Era insultantemente blanca y emitía fulgores resplandecientes y “completamente” invasores. Se dedicaban a cantar incansablemente con infinita armonía- las
melodías eran de un perfectísimo acorde y una prestanza impresionante-, intenté adivinar sus rostros pero me fue imposible reconocerlos ni identificarlos mínimamente. Me orienté y aproximé mas hacia ellos, justo en el momento en que un hombre se “reencarnó” frente a mí. Vestía asimismo de albo y su halo irresistible y omnipresente me deslumbró, se postró levemente y me hablaba pacientemente (a pesar de su cortesía, no comprendía nada, ni tan siquera los timbres su voz). Es ocioso explicar la relación: remotamente se ejemplificaría con “el vacío de sentido que se produce cuando buscas una emisora de radio y no la sintonizas”. Y así acaeció que dio por concluida “su conversación”.
Me precipité al vacío aproximadamente durante un segundo, y finalmente me desperté en mi cama en la misma postura y conformidad con que me acosté.
N.
3ª Revelación: 1992, dieciséis años, en España.
Como una sombra que aparecía y se desvanecía, en la granja en la que trabajaba en muchas ocasiones, sentía íntimamente
cómo me observaba atentamente ”algo” y que alguien se hallaba presente. Pasaron varios años en los cuales notaba su vigilancia: me daba la impresión de que no se manifestaba porque yo albergaba miedo.
Pasado un tiempo prudencial decidí “armarme de valor y coraje” y pensé: “fuere lo que sea no quiere hacerme daño, porque- si lo pretendiera- ya lo
hubiera realizado antes”. Entonces aguardé el momento oportuno y adecuado ”para que ello ocurriera“ (ya que no sucedía siempre el hecho de que detectara su estancia sensible). Un buen día a media tarde- cuando volví por fin a percibirlo- me dejé llevarme actuando sin temor. Nunca lo vi físicamente, pero mi mente describía y captaba su
aspecto: un joven muy fuerte, de cuerpo atlético y dotado de unas alas en su espalda. No sé muy bien ni me explico por qué estaba conmigo: de ningún modo me habló y jamás nos interferimos y/o comunicamos.
Esta situación se prolongó a lo largo de bastantes años (desde 1992 a
2000): retornaría habitualmente y me acompañaba todo el día sigilosamente y se marchaba de nuevo, con la mayor normalidad. Su sola compañía me reconfortaba, lograba que me encontrara bien y animado. Realmente me proporcionaba tranquilidad de espíritu, pues la posibilidad de diálogo entre ambos era absolutamente impensable.
En verdad y sinceramente, cuando “se esfumó” definitivamente- para no retornar de su destino lejano- “lo eché de menos”.
No alcancé a saber ni justificar el por qué de su insistencia o permanencia y, cuando no regresó, lo razoné e interpreté en el sentido de que había concluido la misión que se le había encomendado.
N.
4ª Revelación: 1994, mayoría de edad, en un lugar de España (sueño iniciático).
Sueños de teletransportación a través del tiempo y sincronizados en dos noches, que dejarían una huella o estigma en mi corazón, tan fuerte como inolvidable.
Atisbando el exterior desde la ventana
Sucedió durante la primera noche:
Me encontraba precisamente en una casa con paredes de adobe y suelo de piedra artesanal. Mi curiosidad me hacía dirigir la mirada nerviosa en varias direcciones. Observo entonces que me hallo en el interior de una despensa muy grande, y en la esquina se sitúan unos sacos con granos de trigo, unas tinajas enormes llenas de algo homogéneo y compacto, una mesa pequeña repleta de trozos (pedazos) de papel de tono amarillo sucio (por antigüedad y deterioro ambiental) y dividido por finas rayas. Sujeto al pergamino se distinguía una escoba: sería de suponer o pensar que alguien se había dedicado a barrer o
acondicionar el aposento. Bajé la vista a fin de contemplar mi atuendo: se resumía en una túnica de aspecto típico de hábito (de coloración marrón oscura) con adornos en los lados, chanclas de tiras de cuero.
Conocía con gran exactitud este habitáculo: era mi hogar. Me dispuse a acercarme a la ventana y presté toda mi atención hacia fuera, porque estaba produciéndose mucho alboroto y la proximidad de un numeroso gentío. Consistía tal ruido generalizado en gritos y lamentos. La calle, de repente e insospechadamente, se había llenado “de abarrote” con una muchedumbre informe. Me encaminé
automáticamente traspasando el umbral de mi casa (la cual se localizaba formando esquina). Percibía claramente como pasaban unos soldados romanos circunspectos, con “cara de pocos amigos”. Y tras ellos Jesús. Cuando nos entrecruzamos y me miró, rápidamente tuve que retirar mi vista de su faz y fijarla en el suelo.
Y en mi mente inconsciente exclamé: “ya te lo dije y previne”. No deseaba y, además, me enojaba que me identificara o detectara. Al retirarme tan confundido, diría que mi estado era sorprendido y aturdido. Reconocí al transitar desorientado que otros- que iban provistos con la misma vestimenta y hábito que yo-
maldecían a Jesús.
Como si hubiera superado y padecido un desmayo dentro de la lógica de mi sueño (transido y exhausto después de tanta emoción y rabia), me desperté con normalidad en mi cama. Y mi corazón- que latía desbocado por la angustia y tragedia presenciada- no podía creer ni admitía que se pudiera dar la existencia de un sueño (con unos detalles materiales tan concretos y un aspecto tan real e impresionante).
N.
5ª revelación: 1994, a los dieciocho años, en España. (2ª parte)
El resultado y conclusión
En el transcurso de la segunda noche:
Me encuentro en la misma casa ya referida. Me hallo tendido en el suelo, observando mi entorno: un borde de una piedra del suelo del piso se vislumbra roto o alterado, justo al lado de la puerta, componiendo una figura en forma de estrella. Me incorporo muy lenta y pausadamente, advirtiendo que el salón está revuelto y desordenado: los sacos de trigo esparcidos y en estado anárquico, las tinajas “quebradas” presentando su contenido derramado y extendido, la mesa derribada,… El papel amarillo flotaba, por otro lado, ajado y adherido al empedrado mojado. Siento con rotundidad cómo me
duele la cabeza, pero a causa de un golpe recibido no puedo recordar nada de lo ocurrido.
Camino con prontitud hacia la calle pleno de confusión. La gente me mira y yo noto en su semblante unos ojos que semejan a veces destellos brillantes y otras con un “poso” de odio. Presiento que tengo algo que ver con un acontecimiento recientemente acontecido en este escenario: me preocupa la situación y termino “angustiado”. Camino sin rumbo ni sentido. Hablando en voz baja ensimismado conmigo mismo y comienzo a cargarme con una culpa pesada y horrible, hasta el límite en que las lágrimas brotan imparablemente de mis ojos. Entre todas las intensas e
intensas miradas que persistían, se intuían murmullos y acusaciones encubiertas. Se detectaba un sentimiento común desaprobador: “son como ellos, son como ellos”.
Continué vagando por una senda y me detuve a la falda o ladera de una colina: el cielo estaba oscuro como si se tratara de una noche invernal impenetrable. Respiré y aspiré profundamente, en la seguridad de saber la tarea que me era mandado realizar. Ascendí al cénit de la colina- abstraído- tal como ciego y sordo, a la vez- pasando insensiblemente y ajeno a los devotos que lloraban ostentóreamente por Jesús.
Me arrodille “de hinojos” ante el Señor, implorando y demandando perdón. Sin osar mirarlo tan siquiera un momento lo bajé de la cruz. Lo rodeé y, con él ya en mis brazos y con su cabeza apoyada sobre mi hombro, aún podía percibir su último halo de aliento sobre mi cuello (al presionarlo amorosamente sobre mí).
Al otro lado, visibles desde lo alt de la colina, unos hombres “con capucha” me esperaban. Sin embargo, únicamente dos se acercaron (ya que los otros no mostraban ninguna señal de confiar en mí). Deposité el cuerpo de Jesús en poder de ambos hombres. Estos se entornaron, dándose la vuelta para iniciar su partida.
En este mismo momento mi sueño se distorsionó y convirtió en opaco: no alcanzaba a atisbar o entrever lo que ocurría. Era una situación similar a sentirse rodeado de una niebla espesay cerrada. Cuando me recuperé del aturdimiento, se situó Jesús de pie- junto al par de “encapuchados”, limpio y libre de heridas. No salía de mi asombro mas, al clavar la vista en el suelo, este producía el efecto moverse ondulada y suavemente como el agua. Fue entonces el principio de un temblor muy desegradable, como si el frío estuviera contenido en mi cuerpo.
Jesús me prodigó una mirada de compasión y amor, estiró gentilmente su mano para entregarme algo… y lamentablemente no pude contemplar ni saber lo que era ese regalo.
Cuando me lo traspasó y lo soltó, me cerró la mano. Al suceder ello me desperté con paz de este sueño tan peculiar.
N.
6ª Revelación: año 1995, a los diecinueve años de edad, en España.
Un ‘no tiempo’ por una desobedencia
El suceso se enmarca durante unas maniobras militares en el verano 1995, en la zona del Teleno (una zona semidesértica de Castilla y León). Aquí- por aquel entonces- era el enclave en el que unos cuatrocientos hombres de la infantería realizaban tareas militares de entrenamiento, organización y tácticas o de defensa.
Yo estaba destinado como mozo de cocina por un espacio precisamente de esos nueve días. Fue una experiencia entretenida, provechosa e instructiva, constituyendo además la compañía una ayuda muy productiva y agradable: cuatro soldados de remplazo, un cabo y un sargento profesional, con la
íntima satisfacción de que trabajábamos todos como iguales y solidariamente.
Un día antes de finalizar la estancia planificada en el campamento, las tropas y los mandos habían estado fuera todo un día intenso y complicado y solo habían ingerido o disfrutado al mediodía de un insuficiente bocadillo. Venían lógicamente hambrientos y llegaban en la esperanza y convicción de que sus compañeros (los mozos de cocina) les servirían una abundante y reconfortante cena en sus bandejas.
Un brigada interrumpió nuestro sestear bruscamente entrando en la cocina y nos ordenó imperativamente que teníamos que servir con prestanza una ración mínima a la tropa (lo recuerdo bien, pues se resumía simplemente en una loncha de jamón y una croqueta).
Llegado el momento de presentar tan escuálido ágape y cuando miré “de soslayo” para los comensales ansiosos y agotados, me di cuenta de la triste escena en toda su extensión: parecían desvanecidos, exhaustos y con unas ganas inmensas de “llevarse algo a la boca”. Y, con una inocencia fuera de toda razón, desobedecí la orden del brigada (dedicándome a repartir y distribuir raciones
normales creyendo infundada e insensatamente que llegarían en abundancia y con creces para todos). Eso enfureció sobremanera al brigada. Me recuerdo claramente cómo mostró su talante: era fuerte y cambió el semblante hacia un rostro duro. Me llamó- dirigiéndose a mí directamente- indicándome al mismo tiempo que debía ”salir de mi puesto” y ponerme a su disposición, yendo sin demora en dirección a él. Clavó en mis ojos su mirada iracunda y colérica, agarrándome férreamente por la solapa del traje de faena que portaba y maldiciéndome de varios modos y maneras. Concluyó resolviendo y comunicándome que “estaba arrestado por un periodo de tres días” y añadió
airadamente y de forma amenazadora que “nos veríamos las caras en el cuartel”.
Por detrás se mantenía atento a los hechos el teniente Fernández, que aguardó pacientemente a que terminara el brigada de descargar su gran enojo y se fuera. Ocurrido esto, se acercó a mí muy serio y circunspecto, afirmando con rotundidad y contundencia: “esta es tu primera falta; es grave porque desobedeciste una orden de un superior, pero estás bajo mi responsabilidad. Te necesito y aprecio en la cocina: quedarás arrestado solo mañana”. Tras emitir estas palabras se marchó con síntomas de cabreo, decepción y frustración. Al día siguiente me levanté con total normalidad ”a la llamada de corneta”. Desayuné al igual que siempre con mis compañeros de cocina. Por motivos de operatividad, éramos habitualmente los primeros en hacerlo en el campamento. Después de rematar estos momentos matutinos fue cuando un soldado apareció por la cocina interesándose y preguntando por mí. Me demandó ritualmente que lo siguiera y me encaminara a cumplir con las condiciones de mi arresto. Fui con docilidad tras él y me guió hacia una tienda del mismo campamento, aunque alejada y al margen de todos. Se despidió con la cordialidad de rigor, descifrando sus consignas: “me ordenaban que estuviese allí todo el día, permaneciendo así hasta que se procediese a la nueva llamada del corneta”. Y se marcho.
Me di la vuelta y caminé con naturalidad, introduciéndome en el interior de la tienda. En el centro se encontraba instalado y visible un teléfono destinado al servicio del centro “de comunicación de mandos”. Cuando sonó el aparato, descolgué “de pronto” y diligentemente; sentí procedente del exterior el toque de corneta. Yo pensé en principio que no podía ser, se trataba de algo incomprensible. Corrí apresuradamente hacia fuera: estaba viendo al sol en el anochecer y las tropas formando para comprobación y recuento, mientras “arriaban la bandera” (lo que representaba un signo inequívoco del final de la jornada). Me quede, por consiguiente, atónito y ahíto.
¿Cómo podría haber estado yo personalmente unos minutos en el interior de la tienda y a la vez transcurrir- mientras tanto- todo un día, y de ello incomprensiblemente no ser capaz recordar “nada de nada”? En los meses siguientes en el cuartel, no obstante, todo parecía estar normal y desarrollarse con la máxima corrección.
Terminado el cumplimento de mi deber de prestación en el Ejército, volví a mi anterior y único trabajo desempeñado (lugar en el cual mi estimado patrono me reservaba una emocionada acogida, con los brazos abiertos y nuestra relación consolidada).
N.
7ª Revelación: 1997, a la edad de veinte años, en España.
Un sueño a través del tiempo
Tan extraño y sorprendente como los sueños anteriores vividos, volví a retrotraerme y situar en la época de predicación de Jesucristo, compartiendo a través de este personaje una vivencia “clave” de su pasado.
En mi hogar- sentado y acondicionado pacíficamente estaba- fue cuando interrumpió mi tranquilidad e imperturbabilidad un hombre que estaba alterado. Tiraba con fuerza de mí. Salimos afuera en medio de la negritud: la noche dibujaba un aspecto oscuro. Caminamos apresuradamente tropezando con todo lo que topamos y me llevó y condujo por un sendero empinado hasta llegar a una
cueva.
Sabía e intuía que se trataba de un grupo que organizaba reuniones secretas a menudo, para evitar y rehuir los soldados romanos. Entré en el interior y todos se callaron: no me gustaba la situación tan tensa e incómoda del momento. Miré a cada uno de ellos con interés: llevaban túnicas habiruales de campesino, se escondían de algo amenazador porque temían ser descubiertos (entre ellos también se contaban soldados romanos).
El más viejo y experimentado de la comunidad gritaba con un libro en la mano. no comprendía
nada de su lenguaje ni de sus imprecaciones, pero perecía enojado absolutamente y no se mostraba de acuerdo en nada.
Me dieron la espalda y se entornaron nuevamente y discutían recriminándose duramente entre ellos, enfrentándose directamente y discrepando ”a voces” unos con otros. Me giré y decidí abandonar el acalorado cónclave. Y, ya a distancia y en la lontananza, aún era posible oírles “reñir”.
Volví a casa con aflición y congoja. Justo al entrar y trasasar el quicio reconocí el lugar: a la vera la puerta se hallaba una piedra rota y troceada, formado una estrella. Cuando la miré y examiné, yo desperté súbitamente de mi sueño. Me sentía relajado, satisfecho y seguro.
8ª Revelación: 2001, a la edad de veinticinco años, en España.
El rayo “de luz” de un día soleado
Era una tarde soleada de primavera y me encontraba acudiendo a mi trabajo como cualquier otro día, cuando algo asombroso me acaeció mientras caminaba pausadamente por los pasillos a realizar alguna tarea de las habituales.
Un rayo de luz inmenso pasó avasalladoramente a través de la ventana e impactó con intensidad sobre mi pecho “como un trueno estruendoso en un día de tormenta”. Me detuve debido al dolor intenso, tenía dificultad para respirar y me incliné instintivamente,
apoyando mis brazos sobre mis rodillas y a la vez sintiendo como me recorría el cuerpo aquella energía irresistible. Acto seguido, prorrompí en lloros y esta opresión insoportable se esfumó, transformándose todo el mal en placer: algo bueno y agradable. Torné mis ojos hacia el cielo, traspasando a la ventana y agradeciendo este maravilloso regalo. Al incorporarme lentamente y con contento, dejé mi vista cegarse unos instantes para henchirme de calma espiritual en mi mente y percibir una extraña y alegre satisfacción: la total gratitud por vivir.
N.
9ª Revelación: 2009, a la edad de treinta y tres años, en España.
Una llamada a un “nuevo amanecer”
Una mañana, poco antes de alborear el día, me despertó un ruido similar a un timbre en mi cabeza. Resonaba con tonos y melodías diversos- altos, bajos, de cerca y de lejos- y me impulsaba: “sal al calle, sal al calle …”. Salté maquinalmente de la cama para dejarme arrastrar en pos de este reclamo. Me vestí rápidamente como para hacer “footing” y bajé con buena dosis de impaciencia a la calle junto con mi perro llamado Dog. Fuera- a la intemperie- esperaba saber y precisar hacia dónde debería dirigiRme, cuando mi mirada se encaminó a la contemplación de El Pajariel (un pequeño monte de la cuidad de Ponferrada, en la enigmática comarca de El Bierzo). Aún era de noche claraoscura, la única iluminación
perceptible se simplificaba en las farolas del barrio. Y empecé a correr despavorido y desesperado, sin perder más tiempo hasta llegar al pie del monte Pajariel. Una vez aquí, se podía apreciar cómo amanecía en una nueva jornada. Me detuve al principio del ascenso, en el camino al monte, para recoger aliento ya que la orografía es bastante dificultosa y escalonada hasta la cima.
El perro empezó a ladrar y girar a mi alrededor inquieto y azorado. Yo nunca lo avía visto así. De pronto e inesperadamente, se calmó sentándose a mi lado izquierdo. El silencio se hizo absoluto e invasivo, al mismo tiempo que presentía una presencia sensible a mi lado derecho. Fui presa de un horrendo temor en ese justo
momento, pero “me armé de valor” para poder empezar a caminar con esta compañía incómoda y pegajosa “monte arriba”. La mascota se alejó dejándome rezagado. Mientras recorría la senda intenté ver y distinguir en varias ocasiones qué era lo que se hallaba a mi vera: solo pude averiguar- y aún así de forma borrosa-la parte inferior de lo que aparentaba ser una túnica blanca y unos pies desnudos con unas chanclas. Al llegar a la cima y culmen del monte Pajariel la criatura espiritual que me había acompañado me había abandonado frente al sol que se estaba asomando en el horizonte. No aparté la vista de tan admirable espectáculo, observando como lentamente nacía y despuntaba un nuevo día. Cuando el astro
rey se mostró totalmente en su grandeza, sentí la impresión nítida de mi alma o espíritu suspendido sobre mi cuerpo (“y regresé” con normalidad a mi cuerpo). Me reí nerviosamente, como nunca, dando saltos y con signos de alegría. Inicié un jubiloso descenso del monte, apresuradamente y pensando lo extraño en lo ocurrido con el perro y su inusual comportamiento; y juntos nos fuimos a casa. Fue exactamente la fecha coincidente con el esclarecer de un 21 marzo: día del solsticio de la primavera del 2009.
N.
10ª Revelación: 2010, a la edad de treinta y cuatro años, en España.
Punto de luz
Tras practicar durante mucho tiempo el saludable ejercicio de la meditación tras las experiencias vividas, un día se convirtió en
una jornada muy diferente para mí. Después de relajarme, conforme a la técnica de respirar profundamente, empecé a oír y percibir nítidamente un estruendo que se inició muy lentamente hasta hacerse verdaderamente ensordecedor. Y seguidamente, como si se tratara de un imán, me lanzó por un túnel a gran velocidad (donde cualquiera podría apreciar extrañas formas sobre su paredes). Al final de
túnel se produjo un vacío absoluto, hasta el punto que parecía flotar en esta inmensidad como un astronauta en el espacio. Mi asombro fue enorme al comprobar que- cuando me movía- lo hacía con extraordinaria celeridad. Miraba
intencionadamente bajo mis pies y sentía de modo preciso cómo se desencadenaban ondas, como las que se dibujan en el instante en que tiras un piedra en un lago. Yendo de aquí para allá y habiendo gozado grandemente de este lugar, me detuve frente a una luz intensa que se encontraba muy lejos: al principio se me
asemejó al esplendor del centro de la Vía Láctea, luego un enclave en las próximidades del Sol, y definitivamente a la luz blanca tan descrita que muchas personas relatan y describen cuando han vivido una experiencia cercana a la muerte. Sin comprenderlo y en un increíble un salto espacio-temporal, aparecí en el interior de una plaza muy bonita y graciosa: las personas que ahí se hallaban iban bien vestidas (algunas incluso trajeadas, otras con atuendo religioso impecable). Pero no acertaban a verme, más bien no se preocupaban de mí. Cuando el estruendo se tornó a repetir por segunda vez, yo regresé y rematé ya mi meditación.
N.
11ª Revelación: 2010, a la edad de treinta y cuatro años, en España.
Un ángel armado
Se produjo la llamada a la meditación: este día brillaba el sol con suficiencia y, como siempre, caminaba junto al canal para su observación e inspección. Pero llegó un momento- justo cuando lo presentía- en que alguien me llamaba insistentemente. Entonces aproveché para sentarme sobre una piedra y descansar despreocupadamente un poco. Cerré los ojos procurando respirar lenta y sosegadamente, escuchando los trinos de los pájaros que cantaban gozosamente. Fue inmediatamente cuando una niebla blanca y hermosa se extendió ante mí: ondeaba frente a mi posición. Mi persona es empujada y desplazada levemente para permitirme ver un ángel. Como en un escenario se mostraba con
una espada en la mano y vestía larga túnica confeccionada con telas de colores azules y blancos.
Me miró, me sonrío delicadamente y se marchó con elegancia.
Yo abrí seguidamente mis ojos cuidadosamente, colocando a la vez (sin presionar( mis manos sobre el centro de mi pecho y, mientras tanto, agradecía de todo corazón esta breve y complaciente experiencia.
N.
12ª Revelación: 2010, a la edad treinta y cuatro años, en España.
La pregunta
Tras la última revelación de este ángel armado, advertí con
precisión lo que debía saber: quién soy y/o qué debo de hacer. Me senté sobre una piedra con las piernas cruzadas y empecé a respirar lenta y profundamente, a la vez que iba vaciando mi mente de cualquier pensamiento. Cuando estaba suficientemente preparado y presto me pregunté: ¿Por qué tengo estas revelaciones? Y no recibí ninguna respuesta. Al instante inmediato lo intenté de nuevo con otra pregunta: ¿Qué debo saber? Y de nuevo apareció esta niebla súbita e inesperada y entre ella, de su interior, salieron con agilidad dos manos sujetando un libro. Se trataba de la Biblia, y una voz grave y distorsionada y resonando se manifestó: ”lee entre las líneas y comprenderás”, me transmitió.
N.
13ª Revelación: 2011, a la edad de treinta y cinco años, en España.
Un relato “dictado”
Me hallé empujado a escribir una narración que no se
ubica en el tiempo, ni se desarrolla en un lugar y espacio determinados, pues me fue dictado por palabras proféticas. Cuenta, en resumen, la llegada de un hombre que- con la bondad y el amor- resucitará las almas con sus actos. Como este personaje no lleva nombre ni revela su identidad, lo llamo Salazar y localicé físicamente su historia en el preciso lugar donde vivo, que es el Bierzo mágico y en la ciudad de Ponferrada.
A continuación publico la historia de esta revelación que está repleta y henchida de
amor, sentimiento y bondad (no se reproduce por su importante
extensión).
La exposición empieza por contar las memorias escritas por un monje, y a través de él se me irá describiendo palabra a palabra, con los detalles sustanciales y relevantes, cada acontecimiento.
SALAZAR (SAN VALERIO DE EL BIERZO, sic.*):
(*) La historia se ha trasladado a un guión para su posterior utilización cinematográfica.
14ª Revelación: 2012, a la edad de treinta y seis años, en España.
La entrega luminosa
Una mañana normal una voz en mi cabeza me incita a moverme y esa llamada me guía monte arriba hasta llegar casi a la cima. El día estaba muy oscuro y entoldado, porque las nubes escondían el sol desde los cuatro extremos cardinales. Yo miraba hacia todas partes y en cualquier
dirección para indagar e investigar por qué y para qué estaba allí, ante la evidencia de que no me rodeaba nada (solo unos castaños). Como ante una llamada irresistible mi mirada se fijó en uno en concreto, y pude observar que sus raíces sobresalían como dibujando una forma semejante a un asiento. Me acomodé y entorné los ojos, a la espera de cercanos acontecimientos.
Entonces fue cuando, a través de y en mis párpados, sentí una gran y cegadora luz. Intenté en vano abrir los ojos, pues la luz era tan intensa y potente que apenas me permitía entreabrirlos. Y mi cuerpo yacía inmóvil frente a esta inmensidad lumínica y envuelto en ella. Unos instante después,
aparecieron las siluetas de dos figuras pacíficas que me observaban con interés. Lentamente uno se acercó en confianza a mí: parecía ser una mujer, la cual extiendió sus manos hacia mi lugar pero no logré verla ni captarla con mucha exactitud ni tampoco aquello que pretendía entregarme o cederme. En la mano derecha sostenía una especie de llave grande y en la izquierda un documento o pergamino. Me lo acercó en señal de
ofrecimiento y de mi realidad física constaté cómo salieron impulsados mis brazos, que brillaban y relucían al igual que ella. De este modo recibí lo que me era donado y confiado, y luego el ser refulgente se retiró dejando paso al siguiente. Frente a mí se presentó y colocó la segunda silueta: semejaba pertenecer al género masculino. No me entregó nada material sino que me habló y aleccionó en un perfecto castellano, y me transmitió esta frase: “con tus manos les harás libres”. Extendió a su vez las suyas y, sin más aditamentos ni añadidos, de nuevo volvería a ver otra vez proyectarse las mías hacia él. Y con dulzura me enseñó el qué y el cómo de lo sucedido.
Los dos se retiraron paulatinamente y la luz que les acompañaba inseparableme se hizo cada más tenue hasta apagarse y extinguirse completamente.
Yo, poco a poco, iba desperezándome y comenzaba a liberarme, pudiendo moverme: ya que aún algo parecía sujetarme y paralizarme por la espalda. Mis ojos sollozaban sin motivo ni consuelo, como si el sol hiriente hubiese entrado en ellos y se apoderase de mi alma.
Bajé el desnivel de la colina confundido, inseguro y lleno de preguntas, cuestiones e interrogantes.
N.
15ª Revelación: 2012, a la edad treinta y seis años, en España.
El hombre con el cual soñé en mi “revelación V”, reapareció y me señaló un propósito y objetivo ciertos.
Me llevó conduciéndome a un lugar donde había muy poca luz- solo una vela- que ofrecía algo de visión y orientación. El habitáculo era un cuarto pequeño, sin ventanas y con las paredes de roca ornamental, provisto con muchos documentos enrollados, esparcidos y tirados por todas partes y
despidiendo un olor espantoso “a azufre”; en el centro, una mesa y una silla como único mobiliario. Y me hablaba y refería la existencia de unas Leyes: las de Moisés, cuando bajó con las Tablas del Monte Sinaí, y apuntaba hacia la mesa que contenía documentos con una firma que debía de ser presvisiblemente de él.
Luego se distorsionó la voz. No obstante, le oía desde muy lejos decir: “El hombre ha de cumplir las leyes”.
Y regresé con el corazón angustiado, el cual latía desbocadamente con todas sus fuerzas e intensidad.
N.
16ª Revelación: 2012, a la edad de treinta y seis años, en España.
(Situado en la plaza a la cual en la “revelación X” fui llevado)
Un templo para Dios
Como de un recuerdo indeleble se tratara, volvería a hallarme en esta plaza magnífica (hasta el punto que parecía dibujada y perfilada). Esta vez la vería previamente desde fuera para seguidamente penetrar en ella; lo primero que sorprendía era un arpa bien tallada con sus 12 cuerdas sin fijar ni afinar, y una voz decía al tiempo decía y pregonaba: “caminad hacia el templo porque ellas (las cuerdas) solas sonarán gratamente cuando todos hayas entrado para ver al Señor“. Después se apreciaban los lugares en que estaban colocadas unas
trompetas, que sonaban por
todas partes y desde todas las direcciones pero que no se veían materialmente (y ello acaecía mientras me encaminaba a fin de alcanzar la primera puerta). Luego, a través de la segunda puerta, se veían con nitidez unas rocas desmenuzadas sin retirar ni remover, manchadas con restos de sudor y sangre del pasado. Y, traspasando la última y tercera puerta- mayor y más voluminosa que las dos anteriores, presentando un aspecto y estilo maravilloso y original con símbolos y grabados en oro-, me sorprendió que, apenas franqueada, se detectaba un intenso olor a incendio agradable de incensario (que parecía elevarte y transportarte por las nubes). Las personas que ahí estaban, durante esta impresionante singladura, semejaban encontrarse muy felices, satisfechas y ofrecían el aspecto de bien trajeadas.
Y, a pesar de lo gozoso, regresé.
N.
17ª Revelación: 2012, a la edad de treinta y seis años, en España.
Las frases
En esta ocasión en la meditación me hallo otra vez con este hombre que me enseño y guió hacia el cuarto pequeño y me mostró el documento con su firma. Increíblemente veo y comprendo a través de él y escucho sus pensamientos. Se encuentra sentado frente a una vela escribiendo y su letra no me es familiar ni distinguible, pero atiendo al texto mientras escribe: son frases las que reproduce y va muy rápido, tanto que casi no alcanzo a entender ni captar.
He aquí lo que pude comprender y asimilar:
· Si las palabras de hombre fueran correctas, no habría conflicto entre ellos.
· Si el hombre mirase a su alrededor, aun viéndolo no creería en su
existencia.
· La fe que no es verdadera, la equiparé a un sentido de la culpa.
· Corazón iluminado, es aquel ungido a Dios.
· Como el árbol que nace de la tierra, el espíritu nace de Dios.
· Los recuerdos borrosos, son aquellas que no son de Dios.
· Culpar culpables, orgullo del hombre.
· Sentimiento y emociones hacia Dios, harán el hombre libre.
· La confusión del pueblo hacia Dios, protegerá el mal.
· Hombre como un caballo ligero, este viaja sin equipaje a ninguna parte.
· El hombre que cree tener la semilla de la vida, es por su arrogancia e inocencia.
· La mujer cree tener la tierra fértil para la vida, es por su vanidad e inconsciencia.
· El hombre que ve frente a él otro hombre caminará solo, porque el que ve a su semejante caminara en la gloria de Dios.
Tras esta agotadora experiencia padecida por intentar recopilar y aprender de las frases, regresé al momento anterior. Es justo cuando dejé de escribir y copiar las máximas.
N.
18ª Revelación: 2012, a la edad treinta y seis años, en España.
A luz de la hoguera
Al principio no veía ni comprendía nada, caminaba en la
oscuridad. Insensiblemente fui llegando hasta una pequeña casa construida con palos, en cuyo interior había una hoguera en el centro- ya casi apagándose y extinguiéndose-, y me senté frente a un hombre que creí conocer bien, tras discutir un instante amablemente. Así ya disponía yo de la oportunidad de saber quién era yo en realación a ese lugar, y en consecuencia procuré prestar toda la atención posible. Fue agotador, pues en conciencia no
quería volver esta vez sin saberlo.
Cuando ambos nos encontrábamos “libres”, casi finalizado el encuentro de ambos, yo me atreví a preguntarle: ¿cómo alcanzaré el reino de Dios? Y me contestó con absoluta contundencia: ”Rabino, has de volver a nacer, que la carne nace de hombre y el espíritu de Dios”. Sorprendido y maravillado, aún yo volvería a inquerirle: ¿Cómo? Y al tratar de responder él nuevamente, sin darme cuenta y de pronto regresé de la fase de meditación.
N.
19ª Revelación: 2012, a la edad treinta y seis años, en España.
Visitando al Rabino
En esta inusual y extraordinaria meditación me encuentro postrado de hinojos sobre almohadas, rodeado de múltiples alfombras. Mis manos están situadas y descansando en mi pecho, muy ajadas, cuarteadas y envejecidas. El lugar se halla iluminado mediante velas. Se aprecia un hermoso, placentero y embriagante olor y varias mujeres (al otro lado de la estancia) que discuten en voz baja y sigilosamente. “En un abrir y cerrar de ojos”, de pronto y de modo súbito, se puede distinguir un hombre frente a mí. Se sienta con total normalidad a mi izquierda pero… estoy tan débil y exhausto que no soy capaz tan siquiera de mover la cabeza. Con el rabillo del ojo y lateralmente intenté mirarlo sin fijarme: no era romano, pues llevaba un vestuario
extraño y no típico. Hendió su mano en mi pecho fatigado y “fofo” sin mediar palabra. Fue preciamente yo le pregunté aliviado: ”¿vienes a buscarme?“
Me contestó con un voz de niño melódica y nítida: “No, aún debes volver nuevamente a Jerusalén“.
Hinchando los pulmones en un postrer sobreesfuerzo, le respondí plenamente enfadado: “¿Qué quieres de mí?“
El ”extraño” se acercó amistosamente y, susurrando a mi oreja, se expresó diciendo: “En el
nuevo y definitivo Templo se cumplirán las leyes”.
Empecé a gritar y pregonar, llamado en primer término a las mujeres. Justamente en el instante en que entraron, el hombre mencionado desapareció (no estaba entonces ya a mi vera).
Me siento materialmente cansado y de mi boca salen palabras groseras, improperios y quejas repelentes. Luego repito enloquecido ”no comprende de leyes” una y otra vez en un sinfín de lamentaciones.
Regreso de la meditación: la impresión y percepción posteriores se asemejan a ”un salto en el vacío“ y me duele mucho la cabeza, provocándome una molestia cual “migraña”.
N.
20ª Revelación: 2012, a la edad treinta y seis años, en España.
Expresando mi arrepentimiento
El mes Septiembre pasado no lo olvidare jamás, puesto que hasta entonces no había sentido tanto dolor en mi vida, humillación, consternación y arrepentimiento.
Caminaba muy tranquilo y relajado cuando mis rodillas
temblaron súbitamente. Presentía que algo raro me pasaba, ya que intentaba proseguir pero cada paso representaba para mí un tormento. Mi pecho pugnaba por salir de mi cuerpo, mi boca se secaba irremediablemente y de mis ojos brotaban lágrimas como si se tratase de un río caudaloso. No podía sostenerme en pie y caí de rodillas pidiendo perdón y clemencia… pero el
dolor progresaba mas y mas, hasta que dije para mi interior: “me arrepiento, realmente no dudo, no dudo, señor Dios mío”.
Aun de rodillas y presa de un pánico visible, una voz me
pregunta:
<<¿Entregarías tu alma por un millón de almas?>>
Conteste rápidamente y con seguridad: <<Sí, si es tu voluntad>>
La voz volvió nuevamente a preguntar: <<¿Entregarías tu alma por mil almas?>>
Contesté en esta ocasión brevemente: <<Sí, si es tu voluntad>>
La voz volvería a insistir y preguntar: <<¿y por cien almas?>>
Conteste lentamente y con idéntica seguridad: <<Sí, si es tu voluntad>>
La voz me tornó a formular la anterior pregunta finalmente: <<¿y un alma?>>
Agaché y bajé la cabeza confuso: acudían y venían pensamientos a mi mente de todo tipo y repliqué con
solemnidad: <<Sí, si es tu voluntad>>
De pronto el silencio se enseñoreó del ambiente, mi cuerpo aún permanecía tembloroso, debido a que tenía mucho miedo e incluso pavor. Lloré de nuevo aterrorizado y desconsolado: sentía una sensación de mucho frío, intuía tan solo que quería un abrazo amistoso y amable de alguien en ese momento. Me incorporé de modo pausado y despreocupado para después cruzar mis brazos abarcando mi caja torácica fuertemente. Y así me dispuse a caminar, ya con la mente vacía y sin cargos.
N.
21ª Revelación: 2012, a la edad de treinta y seis años, en España.
Lo escrito y transmitido:
Después de lo acontecido ya no soy el mismo, tengo algo que revelar al mundo y no será fácil.
Una vez me atreví a preguntar: <<¿Por qué?>>
Y la voz me contestó con rotundidad: <<ya te reconocerán>>.
Unos días después, volvería a tener una llamada insistente en mi cabeza y fue cuando me dictaron la sugerencia de una lectura sobre el comportamiento hacia el creador “Dios” y las religiones falsas que oprimen al hombre.
La lectura y sus enseñanzas doctrinarias:
El hombre será engañado por/con falsos Dioses, cuando le ofrecerán imágenes y formas de barro o palos.
· El hombre nunca podrá en toda su existencia comprender al
Creador, pues ha sido creado.
· Si un hombre se proclama Dios tendrá que ser adorado por mil almas, mil años y no lo será un segundo, Dios es único: no tiene tiempo ni espacio.
· Por cada nacido hay un pensamiento, una idea, un acto y es voluntad de Dios.
· Dios creó todo tu propósito sin defectos, el hombre crea el defecto.
· El hombre que busca a Dios, verá al hombre que no crea en él.
· El hombre que dice ser perfecto ante Dios, miente. El hombre no debe opinar en nombre de Dios.
· Si el hombre que hable de Dios te diga yo soy, yo digo, yo hago, no será guiado por Dios sino
por su ego.
· El hombre que transforma a otro estirándolo, mutilándolo, oprimiéndolo ofenderá al Dios de su creación y sus leyes.
· El hombre que cree se diferente a otro será por su ignorancia, Dios diseñó al hombre con la misma arcilla.
· El hombre que diga pienso como nuestro señor Dios tendrá que cavilar por cien mil almas, no le creas porque dejará de pensar entre un abrir y cerrar de ojos.
· Los hombres buscadores de Dios se perderán por el camino, lo confundirán con formas y objetos, adorarán su propio reflejo, Dios es
omnipotente y no necesita ser buscado.
· Los hombres serán engañados, otros querrán serlo, por aquellos que dicen tener secretos de Dios.
· Los hombres que dirán ser mensajeros del señor torturarán, asesinarán y robarán a su semejante por una imagen falsa de Dios.
· El hombre no cambiará o transformará las leyes enviadas por los elegidos de las escrituras sagradas, Dios no comete errores.
N.
22ª Revelación: MÁXIMAS Y DOCTRINA.
El hombre sabrá cuando es engañado por los falsos representantes de Dios ya que entonces:
Te ofrecerán la salvación.
Te obligarán a llevar un yugo.
Te ofrecerás al rico y no verás al pobre.
Te separarán de tu mujer, de tus hijos, de tus padres y parientes.
Te dirán, a ti hombre (macho), que es un dolor de un parto.
Te harán ver sus ejércitos con arcos sin flechas.
Te juzgarán cuando seas tú la victima.
Te ocultarán con engaños al ladrón, al abusador y al asesino.
Te maldecirán durante el nacimiento de tu hijo con el nombre del pecado.
Te aterrorizarán hablando de guerras, de hambrunas, de pestes y del mal.
Te harán enfrentarte a ti mismo, como hacen con las naciones.
Te dirán que no podrás estar en la gloria de Dios sin ellos.
Te confundirán y harán que no te excites ni sientas como un ser creado de Dios.
Te ofrendarán con tus bueyes, tu casa, tu mujer, tus hijos y te sumergirás a la nada.
Te harán cómplice y/o sospechoso de filtrar soldados camuflados con túnicas para dividir las tribus de Dios.
Te engañarán portando en la mano derecha una moneda de oro y la otra una pieza de pan.
Te harán espiar- a imitación de ellos- a tu mujer, hijos, padres y a
todos tus descendientes.
Te confesarás y adorarás estatuas con formas humanas.
Te mutilarás, marcarás y te castigarás para satisfacerlos (a ellos).
Te entregarán la orientación del camino a la gloria de Dios solo cuando hagas ofrendas en oro.
Te diferenciarán del noble que adoran, del ladrón que adoptan, del sabio que les calla, del pobre al que ofenderán.
Te leerán las leyes sagradas de un libro sin texto ni autor.
Te dirán cada día que tú aún no estás preparado.
Te buscarán tus defectos para señalarte con el dedo.
Te juzgarán por todo lo que ellos envidian: tu música, tus colores, tus sabores, tus emociones, tus pensamientos.
Te abrirán puertas preparadas para que al entrar ya no vuelvas a salir, porque provocarán que tengas miedo y te maldecirán.
N.
(Esta transmisión de verdad sobrenatural continuará próximamente)











