La Deportiva prosigue su marcha triunfal

A pesar de llevarse la victoria, en esta ocasión el éxito vino tras realizar un trabajo sistemático ya que sus rivales se lo pusieron relativamente difícil. Una vez completada esta confrontación, los blanquiazules ayer con vestimenta rosada continúan invictos, con una buena cosecha de cifras favorables en su casillero (en la posición de líderes destacados, sumando 16 de 18 puntos disputados): además, encadenan cuatro triunfos consecutivos y la seguridad defensiva se plasma en el par de tantos encajados. Por otra parte, en la parcela ofensiva, tanto Dani Pichín como el sempiterno Yuri acumulan tres dianas cada uno.

En esta cita, poco después del inicio de la contienda y antes de cumplirse el primer minuto, los visitantes crearon una opción peligrosa: un centro del aludido Dani Pichín encontró al también mencionado ariete brasileño Yuri, bien situado en el segundo palo. Este, en el lance efectivo, no se mostró acertado y envió el balón por encima del marco local.

Tras esta singular acción, el dominio de la contienda, el control de la pelota y el nivel de posesión se equilibraron (aunque los foráneos evidenciaban su ligera mejor colocación y organización esquematizada). El orden, en estos casos de encuentros igualados, resulta esencial. Y las aproximaciones en elaboraciones de ataque, en los respectivos onces, se veían entorpecidas recíprocamente por la observancia estricta de los aspectos tácticos y estratégicos.

En el minuto 10 el zaguero central de los ponferradinos y ex del Rápido de Bouzas, Pablo Trigueros, comenzó con un pase largo una combinación a reseñar. Su envío lo recibió el madrileño Dani Pichín, que se internó hasta alcanzar casi la línea de fondo y sirvió el cuero hacia atrás en busca del rematador Yuri. Este, sin embargo, marró en la definición.

En el minuto 12 se produjo un disparo entre los tres palos, procedente del bando de los anfitriones y remitido por Lucas Puime, mas sin apenas riesgo para el portal del cancerbero sudamericano Gianfranco Gazzaniga.

El tiempo, en una lapso apreciable de esta mitad de principio, transcurrió con escasos acercamientos serios a ambas áreas. Solamente cabe resaltar, en las postrimerías de este período y abordando el ecuador del choque, un lanzamiento excesivamente lejano de Antón, sin la puntería necesaria. El chute salió, pues, desviado.

Retornadas las dos escuadras en liza de los vestuarios, no mudó prácticamente el guión de la disputa. El devenir del encuentro se intuía vacilante y así se confirmó más tarde.

En el minuto 53, otra vez el dinámico Dani Pichín avanzó por su franja ofensiva izquierda, superando a los componentes de la retaguardia de los gallegos y volvió a ofrecer un “pase de la muerte” al capitán Yuri. Este, en esta tesitura, sí fue capaz de culminar con una pizca de fortuna y aplomo.

Esta ventaja de los bercianos apenas espoleó posteriormente a sus oponentes. Trataban los vigueses, en consecuencia, de acceder a la zona de su vanguardia sin demasiado concierto e incisividad. Y su propósito de restablecer las tablas con inmediatez, discurriendo el minuto 57, simplemente se patentizó con un chupinazo de Jacobo Trigo, orientado perfectamente pero desde larga distancia.

De todas formas y pese al oficio y fiabilidad en el ámbito de contención de los comarcanos, los de la parroquia olívica gozaron de un par de opciones (propicias al objeto de conseguir el empate, en unos momentos de máximo asedio a la portería de sus contrincantes, precisamente durante los minutos 68 y 69). Esta serie de oportunidades se implementó gracias al bote de faltas (por tanto, en las suertes ensayadas “a balón parado”) y se saldaron o conjuraron merced a sendas magníficas intervenciones del guardameta argentino Gianfranco. Un aviso, al mandar el cuero elevado, de Megía (que lo alzó por encima del larguero) precedió a los dos ejemplos de estupenda ejecución de libres (directos o indirectos) preparados. Estos últimos saques de falta efectuados acabaron, desafortunadamente para sus autores, sin transcender en el luminoso. Las paradas realizadas por el arquero Gianfranco, a requerimientos sucesivos de Jacobo Trigo y Megía, luciéndose plenamente, son dignas de enmarcar.

Y, antes de concluir la competencia, una arrancada del imprevisible delantero Yuri derivó en una dejada ideal (dirigida al santanderino Jorge García). Este procuró driblar al portero Alberto Domínguez, apostando por solventar un mano a mano. El regate intentado por el mediocentro se convirtió en una adecuada ocasión, que terminó perdiendo.

En resumen, se presenció ayer a la tarde un enfrentamiento deportivo sin alternativas convincentes, de los ya frecuentes en la categoría y con bastantes cautelas adoptadas “a priori”. Con estas connotaciones, el sentido de la resolución y su correlato de precaria anotación lo suelen determinar ciertos detalles específicos (conforme a márgenes reducidos de variación y de capacidad de respuesta).

ALINEACIONES:

CORUXO FC:

Alberto; Lucas Puime, Javi Megía (min. 80, Yebra), Crespo, Sergio Rodríguez; Jacobo Trigo (min. 69, Manu Justo); Juampa, Fernando, Antón, Mateo; y Pablo Aguilera (min. 61, Silva).

SD PONFERRADINA:

Gianfranco; Jon García (min. 46, Jorge García), P. Trigueros, Míchel Zabaco, Ríos Reina; Saúl, Óscar Sielva, Son, Fran Carnicer (min. 63, Matthieu), Dani Pichín (mn. 74, Pablo Espina); y Yuri.

GOLES:

0-1 (Yuri, 53′).

ÁRBITRO:

El Sr. López Parra, del Comité cántabro. Amonestó con tarjetas amarillas a Juampa y Crespo, entre los componentes del cuadro entrenado por Jacobo Montes, y a Jon García, en el seno del equipo contrario.

INCIDENCIAS:

Partido correspondiente a la 6ª Jornada del Campeonato nacional de liga de Segunda División B, en su Grupo I. El escenario de este espectáculo futbolístico fue el Campo de O Vao, de la localidad costera perteneciente al municipio de Vigo y ubicada en el suroeste del mismo, que presentaba una afluencia notable de seguidores animosos (y con ganas divertirse y disfrutar con el juego de los suyos) del conjunto de la capital del Bierzo.

                                                               Marcelino B. Taboada