‘Otro escándalo bancario’ (www.eldiario.es)

Sentenciado a dos años de prisión y a devolver junto a los otros directivos algo más de 10 millones de euros, a don Julio lo ponen en la calle habiendo cumplido una cuarta parte de la condena. Analizando el daño, no me salen las cuentas.

PERFIL | Gayoso: el banquero que salió de la cárcel gracias a una ONG a la que subvencionó

Jesús Cintora, 02/08/2017.

En España aún pagamos un rescate bancario que nuestros gobernantes dijeron que no existió. Hay decenas de miles de millones de euros perdidos. La población ha sufrido recortes para ajustar las cuentas. Por el contrario, no ha habido una respuesta ni política ni judicial, consecuente con lo ocurrido. Los que hundieron las cajas se van prácticamente de rositas. Prestemos atención al reciente caso de “don Julio“, antes “Julito”, que es buen ejemplo de lo que pasa.

Entre Venezuela y el “procés” catalán, dejen un hueco para Julio Fernández Gayoso. Pionero entre los escasos directivos de banca que pisaban la cárcel tras estallar la burbuja inmobiliaria, ahora lo sacan de prisión habiendo cumplido seis meses de sus dos años de condena. Es preciso recordar a los muchos preferentistas engañados por su entidad o los 9.000 millones de dinero público que pusimos para el rescate de las cajas gallegas. Al menos 8.000 millones ya se dan por perdidos. ¿Los han pagado don Julio y los demás? No.

Aún mandaba Franco cuando Julito entró como auxiliar en la Caja de Ahorros de Vigo. Tenía 16 años. Con algo más de 33 ya era director general. Se movió como pez en el agua con el régimen franquista, que hizo de su carrera profesional un continuo alzamiento. Don Julio, aficionado a los boleros, le pondría la letra de Toda una vida, porque hasta Fraga – siendo presidente de la Xunta – cambió la ley de cajas para que Fernández Gayoso pudiera perpetuarse en el poder pasados los 74 años.

Don Julio recibió varias veces la medalla del “mérito al ahorro”. Con el dinero de todos, siguió sumando méritos cuando las cajas iban perdiendo el sentido social y público, despilfarraban con el ladrillo, eran prestamistas de partidos, agencias de colocación de políticos y se despeñaban por el precipicio de la “expansión” fuera de su territorio de origen. El bolero empezaba a ser Voy a perder la cabeza por tu amor”. Poder y dinero.

Cuando la caja que presidía don Julio estaba echa unos zorros y su otra gran competidora en Galicia pintaba aún peor, también aquí decidieron juntar el hambre con las ganas de comer. Con la fusión de Caixanova y Caixa Galicia, Feijóo calificó el engendro de “prometedora criatura financiera”. Julito se mantuvo en la dirección y para otros hubo puente de plata. Para Méndez, presidente de la caja rival, 16,5 millones para retirarlo. A Don Julio, “medalla del mérito al ahorro”, le pillaron con el retiro de otros 22 millones a repartir entre varios ejecutivos.

El rescate de la “prometedora” entidad gallega nos costó 9.000 millones a los españoles, pero se vendió por 1.000 millones al banco Banesco ¡de Venezuela! (qué cosas pasan con Venezuela, aunque de esto no se habla). Don Julio, condenado por urdir los retiros dorados, ocultarlos y acelerarlos, declaró que fueron “un ejercicio de transparencia clarísimo”. ¡Otra medalla para Julito!

Sentenciado a dos años de prisión y a devolver junto a los otros directivos algo más de 10 millones de euros, a don Julio lo ponen ahora en la calle habiendo cumplido una cuarta parte de la condena. Dicen que ha devuelto el dinero, que hará trabajos solidarios, que con 85 años ya está mayor y arrepentido. Analizando todo el daño hecho, a mí no me salen las cuentas. Faltan miles de millones perdidos, ejemplaridad en la justicia, la misma vara de medir y me acuerdo de esos preferentistas que no llegaron a hacerse tan mayores, ni jamás pasaron de ser “Julito” a convertirse en “don Julio”.